Los efectos a corto plazo de las reservas marinas sobre poblaciones de garropas y cabrillas

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Los ecosistemas marinos sostienen impactos significativos de actividades antopogénicas como la sobrepesca, el deterioro de hábitats, prácticas de pesca destructivas, contaminación y cambio climático (1,2). Una manera de proteger la biodiversidad y mantener hábitats saludables es a través de la creación de Reservas Marinas (RM): zonas de no pesca (3). Después de la implementación de un RP se observan beneficios ecológicos como incrementos en la abundancia y biomasa (peso total de los organismos), que a su vez conlleva a un efecto “derrame” en el que los organismos migran a las zonas fuera de la RM. Estos beneficios ecológicos puede dar como resultado beneficios económicos: por ejemplo, se puede capturar peces fuera de la RM, compensando así el costo inicial de establecerla.

Las garropas están entre los depredadores tope en los ecosistemas marinos y con frecuencia se utilizan como indicadores de la eficiencia de una RM (4). En Isla Magdalena, Baja California Sur, México, la baya (Mycteroperca jordani), la cabrilla sardinera (Mycteroperca rosacea) y la garropa aserrada (Mycteroperca prionura) son las especies de garropas dominantes; la cabrilla sargacera (Paralabrax clathratus) es la especie dominante de cabrilla. Estos grandes peces pueden medir hasta 1.90m de largo y pesar hasta 150kg. Los pescadores locales aseguran que su abundancia y tamaño han disminuido con el tiempo, probablemente consecuencia causa de la sobrepesca. En 1997, las especies de garropas y cabrillas representaban el 69.54% de las capturas (por peso), que a su vez representaba 69.80% del ingreso. Para el 2009, estos números disminuyeron hasta 1.11% y 0.54%, respectivamente (5).

Con esto en mente, en el 2009 los pescadores de la cooperativa de pescadores de Isla Magdalena y Comunidad y Biodiversidad, A.C. (COBI) establecieron una RM voluntaria para proteger estas especies, cubriendo 4% de la zona de pesca. Junto con el Centro para la Biodiversidad Marina y la Conservación A.C. (CBMC), hemos monitoreado las poblaciones de garropas y cabrillas dentro y fuera de la RM, buscando señales de recuperación de la población de peces. Contamos peces (abundancia) y calculamos sus tamaños para calcular la biomasa total de cada sitio. Posteriormente, utilizando el precio promedio (pesos/kg) de la base de datos de capturas de CONAPESCA, calculamos el valor económico potencial de las poblaciones de peces tanto protegidas como aquellas sin protección.

Principales hallazgos:

Los datos recolectados por el monitoreo anual (2010-2014; no hay datos para el 2013 debido a un huracán) demuestran que la abundancia de garropas y cabrillas dentro de la RM llegó a 114 peces, 1.58 veces más alto que en áreas sin protección. Esto, junto con organismos de mayor tamaño, explica porque la RM tiene una biomasa de 0.88 T/hectárea; 1.4 veces más alto que las zonas de pesca.

Calculamos que las poblaciones de peces dentro de la RM tienen un valor económico medio potencial de $20,444 pesos/hectárea; 1.24 veces más alto que las poblaciones explotadas. El valor económico potencial es impulsado por los niveles de biomasa, no por la abundancia. Algunas especies, como la cabrilla sardinera, tenían las mismas abundancias dentro y fuera de la RM. Sin embargo, los individuos en la RM eran más grandes (biomasa superior) y por lo tanto proveen de un valor potencial superior. La abundancia de la garropa aserrada fue más alta dentro de la RM, pero los organismos en los sitios sin protección eran más grandes, lo que representa alta biomasa y alto valor de mercado.

La recuperación de las poblaciones de peces no depende únicamente de su protección del esfuerzo pesquero. Una combinación de factores ambientales y sociales ayudan a explicar por qué cinco años no ha sido tiempo suficiente para que las poblaciones de peces en esta RM se recuperen. La competencia por la comida, la depredación y la resiliencia de la especie pueden frenar el proceso de recuperación (4). La falta de cumplimiento y la caza furtiva también pueden afectar las tasas de recuperación. Por esto, si esperamos resultados a largo plazo, las comunidades locales deben tener alternativas económicas que compensen los costos de la prohibición a la pesca.

+ Bibliografía:
  • Halpern BS, Walbridge S, Selkoe Kimberly A., Kappel CV, Micheli F, D’Agrosa C, Bruno JF, Caseu K, Elbert C, Fox HE, Fujita R, Heinemann D, Lenihan HS, Madin EMP, Perry MT, Selig ER, Spalding M, Steneck R, Eatson R. (2008). A global map of human impact on marine ecosystems. Science. doi: 10.1126/science.1149345
  • McCauley DJ, Pinsky M, Palumbi SR, Estes JA, Joyce FH, Warner RR. (2015). Marine defaunation: Animal loss in the global ocean. Science. doi: 10.1126/science.1255641
  • Micheli F, Saenz-Arroyo A, Greenley A, Vazquez L, Espinoza-Montes JA, Rosetto M, De Leo GA. (2012). Evidence that marine reserves enhance resilience to climatic impacts. PLoS one. doi:10.1371/journal.pone.0040832
  • Anderson AB, Bonaldo RM, Barneche DR, Hackradt CW, Félix-Hackradt FC, Gacía-Charton JA, Floeter SR. (2014). Recovery of grouper assemblages indicates effectiveness of marine protected area in Southern Brazil. Mar Ecol Prog Ser. doi: 10.3354/meps11032.
  • CONAPESCA fisheries landings database: http://datamares.ucsd.edu/eng/projects/fisheries/mexicos-national-fishery-statistics/