Generalidades de la especie

Jaiba (Callinectes spp.)

 

 

Las Jaibas son crustáceos portúnidos, que habitan en lagunas costeras, esteros, estuarios y la zona costera, tanto en el Atlántico como el Pacífico. En el Pacífico mexicano, las jaibas del género Callinectes están representadas por tres especies: Callinectes arcuatus, Callinectes bellicosus y Callinectes toxotes y constituyen un recurso pesquero económico importante para los pescadores ribereños (30). Tienen un ciclo de vida complejo que comprende estadíos planctónicos, nectónicos y bentónicos que se llevan a cabo en sistemas lagunares y en la zona marina (30). Las especies del género Callinectes son principalmente carnívoros oportunistas, depredadores de moluscos y crustáceos, en algunos casos se alimentan de carroña y existen registros de canibalismo (33). Los Juveniles pueden alimentarse por las noches o durante las mañanas y su dieta es variada: moluscos gasterópodos, moluscos bivalvos, crustáceos, peces, material vegetal y otras jaibas (13). Las jaibas presentan dimorfismo sexual primario; los machos tienen el abdomen en forma de “T” invertida y las hembras tienen la parte superior del abdomen triangular y sellado al cuerpo, y las hembras inmaduras la tienen redondeada.

 

Identificación rápida

Tiene 9 dientes anterolaterales.

Con presencia de fisuras supraorbitales.

El 9º diente es mucho más largo que el resto.

Tamaño poblacional

Las estimaciones del tamaño poblacional de jaiba se han realizado en algunas de las zonas donde se aprovecha. Para Baja California Sur se obtuvo el valor promedio de la abundancia mensual por trampa: la mayor abundancia relativa de C. bellicosus se registró en junio y julio (ver figura). Estos valores de abundancia se asocian a las localidades con pastos marinos y macroalgas en San Carlos Viejo, La Libertad y San Buto (12).

Para Sinaloa, un estudio estimó la abundancia poblacional y biomasa total de Callinectes bellicosus en Ceuta (2001), Santa María (1999), Topolobampo (1999), Navachiste (2000), Ensenada del Pabellón-Altata (2000) y Santa María-La Reforma (2000); la biomasa para estas localidades se estimó en 13,962 t (30).

Biomasa

Para Sinaloa y Sonora, un estudio sugirió que la pesquería había alcanzado, y posiblemente sobrepasado, su óptimo desarrollo desde la década de 1990 (23). Dos estimaciones contrastantes de biomasa indicaron que la biomasa venía a la baja en ambos estados.

Edad, crecimiento y madurez sexual

En general el género Callinectes se caracteriza por una alta fecundidad, crecimiento rápido, madurez sexual temprana, altas tasas de mortalidad y ciclo de vida corto (7).  Después del estado juvenil, las jaibas pasan por varios cambios de caparazón (mudas) hasta alcanzar la madurez, que en el caso de C. bellicosus es de 95.7 mm de ancho de caparazón (32).  El género puede alcanzar longitudes de hasta 21 cm de ancho de caparazón, la madurez sexual en 12 meses y vivir hasta 4 años. Tienen un crecimiento rápido durante toda su vida y las tallas máximas reportadas varían dependiendo de la especie: 18 cm para C. bellicosus, para C. arcuatus 15.3 cm y para C. toxotes de 19.1 cm (1; 22; 24; 35; 39)

Las jaibas son organismos dioicos (sexos separados) con dimorfismo sexual externo (forma del abdomen). Las hembras producen de uno a ocho millones de huevos que rápidamente crecen y maduran sexualmente.  Los huevos fertilizados se desarrollan en 14 días (20; 30).

En el hemisferio norte parece haber sincronía en la época reproductiva del género Callinectes; en Sonora, C. bellicosus y C. arcuatus presentan madurez sexual en de abril a septiembre (10; 11; 3). En Oaxaca y Chiapas, las distintas especies de jaibas se reproducen todo el año con picos para cada especie: de abril a julio para C. arcuatus, en septiembre para C. bellicosus y mayo a julio para C. toxotes (30). En Bahía Magdalena, B.C.S., se han observado picos de actividad reproductiva en abril-mayo y en agosto-septiembre (9).

Distribución

Distribución geográfica

C. arcuatus se encuentra desde Los Ángeles, California, EU, hasta Mollenda, Perú e Isla Galápagos, en estuarios y sistemas lagunares costeros, así como en aguas marinas costeras, sobre fondos lodosos, lodo-arenosos y de lodo mezclado con conchuela. Es muy tolerante a variaciones de salinidad, encontrándose regularmente en aguas de salinidades que varían entre 1% y 65%. Migra hacia las bocas de los sistemas lagunares-estuarinos y aguas marinas costeras durante la época de lluvias.

C. bellicosus habita del sur de California, EU, al Golfo de Tehuantepec, México, incluido el Golfo de California; Vive en bahías arenosas y lagunas costeras, generalmente en aguas claras de salinidades cercanas o iguales a la del agua del mar (entre unos 30% y 38%), desde la zona intermareal hasta unos 20 m. de profundidad. Durante la temporada de calor efectúa migraciones limitadas a aguas más profundas.

C. toxotes habita desde el sur del Golfo de California hasta Colombia. Vive en lagunas costeras y estuarios a profundidades de hasta 30 m. generalmente en aguas de salinidad inferior a 30%, pero tolera variaciones de 0 a 55%.

Zona de desove

Las hembras ovígeras liberan los huevecillos fecundados en las bocas o bien en aguas oceánicas frente a bahías, esteros y lagunas costeras (35; 3; 21). Los huevecillos fertilizados se desarrollan en 14 días en aguas con salinidades de al menos 20 partes por mil (20; 30). Con el reflujo de la marea, las larvas zoeas se alejan de las zonas estuarinas permaneciendo de 30 a 45 días en la ribera adyacente hasta su metamorfosis al estadio megalopa (de 6 a 20 días), que tiene capacidad de migración vertical. En esta etapa las larvas son transportadas a cuerpos de agua estuarinos, donde se protegen entre la vegetación hasta convertirse en el primer estadio juvenil (21). Después de esto sufren varias ecdisis (mudas) hasta convertirse en jaibas maduras a los 12 o 18 meses de edad (8).

Actividad pesquera

El desarrollo de la pesquería de jaiba en el Golfo de California obedeció al colapso de la pesca de la jaiba azul (C. sapidus) en EEUU, mismo que se ha asociado a la sobreexplotación y deterioro de su hábitat (23). Molina-Ocampo y colaboradores en 2006 realizaron una evaluación de la pesquería en Sinaloa y Sonora y encontraron que, en el año 2002, la pesquería de C. bellicosus estaba en fase de explotación plena. En 2012, el 58.3% de la producción nacional (en peso desembarcado) se concentró́ en el Pacífico Mexicano. Los estados de Sinaloa, Sonora y Baja California Sur produjeron a nivel nacional el 38.1%, 16.7% y 2.1%, respectivamente.

Capturas pesqueras

Captura anual – Según datos de la CONAPESCA (2001-2015) los estados con las mayores capturas de jaiba, con el 98.2% del volumen, son: Sinaloa (59.4%) en primer lugar seguido por, Sonora (31.6%), Baja California Sur (4.4%) y Chiapas (2.8%). El resto de las capturas lo conforman siete estados (Baja California, Oaxaca, Colima, Jalisco, Guerrero, Michoacán y Nayarit) con el 1.8%.

Capturas mensuales – En Sinaloa y Sonora, las capturas de jaiba varían en respuesta a factores climáticos y económicos. En la zona más norteña (Puerto Peñasco a El Choyudo), de enero a mayo la captura es casi nula. En la zona central (El Choyudo a Jitzámuri) y la zona sur (Jitzámuri a Teacapán), la pesca ocurre durante todo el año, con capturas máximas de junio a agosto (19).

Zonas de pesca

Las principales entidades del Pacífico donde se lleva a cabo esta pesquería son Sinaloa, Sonora y Baja California Sur. Las flotas pesqueras se pueden identificar de acuerdo a la zona de operación y puerto de descarga. En el sur del Pacífico mexicano las zonas de pesca de jaiba más importantes están en el complejo lagunar Mar Muerto, localizado entre Oaxaca y Chiapas representando cerca del 2% de la producción del Pacifico (24). En las figuras se señalan los puertos de descarga para cada estado.

Esfuerzos pesqueros

Se estima que 80% de los pescadores de camarón en Sinaloa, Sonora, Oaxaca y Chiapas lo son también de jaiba, por lo que en 2014 se tendría cerca de 4,884 pescadores en Chiapas; 6,424 para Sinaloa; 2,815 para Sonora; y 3,563 para Oaxaca (13). La unidad de esfuerzo básica en la pesquería debería ser con base en el número de trampas y aros, sin embargo, no se tiene documentado todo el esfuerzo y se requiere su normalización para poder realizar un análisis más detallado de la pesquería en el largo plazo (13). Como primera aproximación se tiene el número de permisos o usuarios y número de embarcaciones por región (ver sección de permisos abajo). El número de permisos es un indicador grueso del esfuerzo, no obstante, no refleja el número real de unidades de pesca, ya que los permisos pueden variar de acuerdo al número de embarcaciones, así como de los artes de pesca implicados (13).

Duración y recorrido de viajes de pesca

Aunque la faena puede variar entre zonas de pesca, Mendez-Espinoza (en preparación) ha caracterizado la pesca de jaiba en el complejo lagunar Bahía Magdalena en Baja California Sur. La distancia y tiempo que recorren las embarcaciones varía por región según qué tan alejados estén los sitios de pesca de cada comunidad y la disponibilidad del recurso. Los resultados preliminares de Mendez-Espinoza indican que en Bahía Magdalena las embarcaciones pueden recorrer en promedio distancias largas en poco tiempo (por ejemplo 70 km en 6 hrs) o distancias cortas, pero con jornadas de trabajo largas (por ejemplo 38 km en 11 hrs).

Temporada de pesca

Las capturas máximas del Pacífico ocurren en verano (junio a agosto), seguidas por las de otoño (octubre y noviembre) y finalmente por las de invierno y primavera. En Nayarit y Sonora el máximo de la captura se da en julio; en Oaxaca y Chiapas, en verano y otoño; en Sinaloa, en primavera y verano.

Captura incidental

La captura incidental en la pesquería de jaiba depende de la carnada que se utilice (cabeza de camarón, sardina, lisa, macarela, cabrilla). Se han identificado hasta el momento 16 grupos entre invertebrados y peces como pesca incidental (36; 37).

Unidad de esfuerzo

  • Aros: La Norma Oficial Mexicana NOM-039-PESC-2003 (DOF, 2006) establece un máximo de 80 aros por embarcación. Los aros y sacadores deben tener un tamaño de luz de malla igual o superior a 76 mm (3.0”) y ganchos metálicos de 1m de longitud (exclusivamente para Nayarit) (17).
  • Trampas: De acuerdo a la NOM-039-PESC-2003, las trampas deben tener por lo menos dos ventanas de escape (100 x 50 mm) que permitan la exclusión de organismos que se encuentren por debajo de la talla mínima legal (DOF, 2006; 5; 6). Las trampas autorizadas para esta pesquería son de estructura rígida, tipo Chesapeake o similar, deben contar con al menos 2 aberturas de escape para los ejemplares de tallas pequeñas, con dimensión mínima de 100 mm de largo por 50 cm de alto (17).
  • Embarcación menor – En la región del Golfo de California y el Pacífico norte, las embarcaciones son de fibra de vidrio con motores fuera de borda de 60 a 120 caballos de fuerza. En la región de la costa sur del Pacífico las embarcaciones pueden ser de madera en forma tipo canoa con motores fuera de borda de 40 a 60 caballos de fuerza (19).

Manejo pesquero

La NOM-039-PESC-2003 (DOF 2006), regula la pesca de jaiba en el océano Pacífico mexicano.

La Carta Nacional Pesquera (2012) recomienda realizar estudios con diversos escenarios de manejo para proponer la pertenencia biológica, social, administrativa y económica de establecer cuotas pesqueras.

En 2013 se implementó la primera veda de jaiba en Sinaloa y Sonora que prohibió la captura en mayo y junio, y de hembras del primero al 9 de julio (18).

La talla mínima de captura será igual al ancho de caparazón medida de espina a espina (a lo ancho del cuerpo del ejemplar): de 95 mm de ancho caparazón para C. arcuatus, de 115 mm Ac para C. bellicosus y de 120 mm de Ac para C. toxotes; además, se prohíbe la captura de hembras con masa ovígera o despojarlas de ésta (17).

 

Socio - económico

La pesquería de jaiba conlleva un costo relativamente bajo en infraestructura, equipo y procesos de comercialización, lo que la hace especialmente atractiva para los pescadores y representa un sustento económico importante en los meses de veda de otros recursos (Ej. camarón, escama, almeja). Las grandes procesadoras de jaiba tiene una pequeña planta provisional de procesamiento que proporcionan empleo directo a mujeres, beneficiando así al ingreso familiar (13).

Número de permisos

Según datos oficiales del 2011, la pesquería contaba con 330 permisionarios, 1,694 embarcaciones y empleó a 3,384 pescadores. La mayor parte de los permisionarios fueron de Sinaloa (162), Sonora (78) y Baja California Sur (66), con 874, 461 y 169 embarcaciones, respectivamente (13).

Ganancias económicas

En el 2011 se capturaron 3,816 toneladas de jaiba, con un valor de US$ 34.839 millones de dólares, colocando esta pesquería en el octavo lugar nacional en valor de exportación de productos acuáticos. El Pacífico concentra el 58% del valor económico generado por la producción de esta pesquería en el país. Los estados de Sinaloa, Sonora y Baja California Sur son responsables por el 31.5%, 19% y 4.6%, respectivamente (19).

La venta de la jaiba se realiza en playa a la cooperativa o a un comprador que lleva la captura a la planta, en donde se cuece y envasa. De acuerdo con entrevistas en campos pesqueros en Sonora y Sinaloa (2011), el precio por kg en playa varia de $5 a 8 pesos para la jaiba azul y entre $11 y 15 para la jaiba café́. La pulpa de jaiba tiene un alto valor comercial de $160 pesos por kilo, con una tendencia al alta en los últimos 5 años (CONAPESCA, 2009). Se ha observado un incremento del precio a partir del 2005 al menudeo y desde el 2006 de los precios de venta al mayoreo. El precio de la lata de jaiba en el 2006 se reportó de $74.00 (23).

En Puerto San Carlos, el ingreso por viaje cambia a lo largo del año. Mendez-Espinoza (en preparación) determinó que en cada viaje se obtiene una captura promedio de 37 kg de jaiba con un precio promedio de $26.36 pesos/kg. De junio de 2015 a agosto de 2017, las capturas y precio promedio cambiaron; por ejemplo, en mayo se registraron las capturas más importantes (43 kg) pero el precio por kg fue el más bajo ($ 20 pesos). Según Mendez-Espinoza, los meses más importantes en cuanto a la generación de divisas son julio y agosto ($36 y 38 pesos en promedio, respectivamente) y en cuanto a capturas son de mayo a agosto (43 – 42 kg promedio).

En la costa oriental de Baja California, para el 46.2% de los pescadores, la jaiba representa un ingreso mensual de 7 mil a 18 mil pesos ( Cisneros-Mata et. al, 2014). Considerando que pescan en promedio casi cuatro meses al año, podrían percibir un ingreso promedio anual cercano a 30 mil pesos. En Baja California Sur, el ingreso promedio se calculó en $ 6,628 pesos al mes para un pescador libre, mientras que un permisionario o miembro de alguna cooperativa llega a obtener un ingreso promedio mensual de 15 mil pesos (13).

Infraestructura de desembarque

No se cuenta con lugares específicos de descarga de jaiba y los lugares de desembarque son los atracaderos de pesca ribereña. Los principales centros de acopio son las plantas procesadoras que existen en las comunidades; una sola planta puede recibir jaiba de hasta 10 campos pesqueros en un radio de 200 km (14).

Procesamiento

Los pescadores entregan su producto a compradores y/o centros de acopio. Los compradores individuales entregan el producto a centros de abasto o a plantas pre-procesadoras en donde las jaibas son sometidas a un tratamiento inicial para luego ser transportadas a centros de abasto o bien a plantas enlatadoras.

Los centros de acopio son instalaciones habilitadas por las agrupaciones de pescadores (como las cooperativas) o bien por las plantas procesadoras. En algunas comunidades, la recepción local suelen realizarla mujeres o niños que en su mayoría cuecen la jaiba y la despulpan en casa para su venta en la propia comunidad o en lugares cercanos. El comprador final puede adquirir los productos de la jaiba, ya sea de centros de abasto, de las plantas enlatadoras, en mercados o pescaderías, de compradores locales o bien por consumo directo en restaurantes y puestos de mariscos (19).

El procesamiento varía entre plantas. En algunos casos, la planta solamente recibe el producto y lo transporta a plantas de mayor capacidad. Algunas enligan las jaibas y las venden enteras y frescas después de recibir el producto en “aguahielo”. Otras hierven o pasteurizan la jaiba y la descarnan. En algunos casos, después de ser desencarnada, la jaiba se envía a plantas de empacado donde se enlata en diferentes presentaciones, se pasteuriza y se almacena en bodegas refrigeradas.

Para el producto que no alcanza los estándares de calidad establecidos por los centros de recepción o plantas, existe un procesamiento doméstico en el cual mujeres y niños venden la pulpa en sus comunidades o a compradores foráneos (19).

Instrumentos de manejo

Referencias

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Lecturas adicionales

  1. Baceja Serrano, E.S. 2016. Análisis de la dieta de la curvina golfina Cynoscion othonopterus (Jordán y Gilbert, 1882) en el Alto Golfo de California. Tesis de Maestría. Centro de Investigaciones Biológicas del Noroeste, S.C. La Paz, B.C.S., México. 63 pp.
  2. Bracamonte Sierra, A. 2013. Innovación organizativa en el manejo de los recursos naturales. El sistema de cuotas de captura de la curvina golfina del Alto Golfo de California. Informe técnico final. Instituto de Acuacultura del Estado de Sonora. Hermosillo, Sonora. 172 pp.
  3. Catalina López-Sagástegui, Ismael Mascareñas-Osorio, Brad Erisman, Marcia Moreno-Báez, Victoria Jiménez-Esquivel, Octavio Aburto-Oropeza (2015): Comparando actividades pesqueras de dos comunidades en el Alto Golfo de California. DataMares. InteractiveResource. http://dx.doi.org/10.13022/M37G6N
  4. CONAPESCA. 2011. Programa de Ordenamiento Pesquero de la curvina golfina en el Alto Golfo de California. SAGARPA-INAPESCA-CONAPESCA. 252 pp.
  5. Enciso Enciso, C. 2014. Evaluación de la pesquería de curvina golfina Cynoscion othonopterus (Gilbert y Jordan, 1882) en el Alto Golfo de California. Tesis de Maestría. Universidad Autónoma de Sinaloa. Mazatlán, Sinaloa, México. 65 pp.
  6. Environmental Defense Fund de México. 2015. Iniciativa de mercado, curvina golfina. EDF de México-CapLOG. México. 28 pp.
  7. Erisman, B., M. Moreno, I. Mascareñas-Osorio y O. Aburto-Oropeza. 2010. Resultados sobre la biología reproductiva y pesquerías de la curvina golfina (Cynoscion othonopterus): temporadas 2009 y 2010. Reporte Interno. Programa Marino del Golfo de California. 6 pp.
  8. Erisman, B., O. Aburto-Oropeza, A. Apel y R. Fujita. 2012. An Assessment of Risks to the corvina golfina fishery. Reporte para Grupo Técnico de curvina golfina. 9 de abril de 2012. 19 pp.
  9. Erisman, B.E., A.M. Apel, A.D. MacCall, M.J. Román, R. Fujita. 2014. The influence of gear selectivity and spawning behavior on a data-poor assessment of a spawning aggregation fishery. Fisheries Research 159: 75-85 http://sites.utexas.edu/fisheries/files/2015/08/Erisman-et-al.-2014-data-poor-assessment.pdf
  10.  Fischer W, Krupp F, Schneider W, Sommer C, Carpenter K.E, Niem V.H. 1995. Pacífico centro-oriental, Vertebrados parte 1 y 2. Guía FAO para la identificación de especies para los fines de la pesca. Roma, FAO. Vol. II y III 647-1813 pp.
  11. Fraire, J.A., R. Ortiz, N. Olivares, H. Licón y S. Yee. 2016. Resultados económicos de la temporada de curvina golfina, Golfo de Santa Clara 2016. Environmental Defense Fund de México. México. 30 pp.
  12. Froese R, Pauly D. 2013. Fish Base. World Wide Web Electronic publication. www.fishbase.org,version(08/2013)
  13. Instituto de Acuacultura del Estado de Sonora. 2011. Monitoreo piloto de la pesquería de curvina golfina, Cynoscion othonopterus, en la temporada de aprovechamiento 2011 en el Golfo de Santa Clara, Sonora. Informe Técnico. Mayo de 2011. 48 pp.
  14. Instituto de Acuacultura del Estado de Sonora. 2014. Implementación del programa de monitoreo administrativo para la cuota total de captura de curvina golfina en el Golfo de Santa Clara, Temporada 2014. Informe de trabajo. Abril de 2014. Hermosillo, Sonora. 42 pp.
  15. Ruelas-Peña, J.H., C. Valdez-Muñoz y E.A. Aragón-Noriega. 2013. La pesquería de corvina golfina y las acciones de manejo en el Alto Golfo de California, México. Lat. Am. J. Aquat. Res., 41(3):498-505. DOI: 103856/vol41-issue3-fulltext-13
  16. MacCall, A., B. Erisman, A. Apel y R. Fujita. 2011. Carencias en los datos utilizados en modelos para evaluar alternativas de manejo de la curvina golfina. Presentación, Grupo Técnico de curvina golfina. 11 de mayo de 2011.
  17. María Curvina, Biología, manejo pesquero y procesos de producción. MCC, Manejo Compartido por cuotas en el Golfo de California. http://www.edfclimatecorps.net/sites/default/files/content/bookletmariacurvinabajares.pdf
  18. María Curvina 2, El valor de la curvina. MCC, Manejo Compartido por cuotas en el Golfo de California. https://www.edf.org/sites/default/files/content/macu2lowres.pdf