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Recuperando los recursos pesqueros del Golfo de California

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Los arrecifes marinos son una fuente de alimento e ingresos para muchas comunidades costeras, de donde se extrae una gran variedad de peces, principalmente para el consumo humano, como cabrillas, pargos o peces pericos. Debido a este aprovechamiento, muchas poblaciones de estas especies han cambiado en abundancia y los arrecifes se han degradado (1,2). Una de las principales herramientas usadas para mitigar estos cambios se ha enfocado en proteger a los arrecifes prohibiendo cualquier actividad de pesca en zonas impactadas. Estas áreas se conocen con distintos nombres: Áreas Marinas Protegidas, Refugios Pesqueros, Reservas Marinas, etc. (3,4), pero todas buscan recuperar los ecosistemas marinos y las poblaciones de especies explotadas (5).

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Cuando un arrecife o un conjunto de estos se protege y se prohíbe la pesca, al pasar el tiempo se observan varios cambios en las poblaciones de peces de interés comercial. Por un lado, la abundancia de las especies aumenta, pero lo más importante es que la biomasa de estas especies (los kilogramos de cada individuo) aumenta exponencialmente (6). Por otro lado, con el paso del tiempo se puede observar que los depredadores tope (especies piscívoras) y los carnívoros también aumentan. Esto se debe a que hay más alimento para consumir y este grupo de especies tiende a acumular más biomasa debido a que son las especies más grandes y longevas de los arrecifes.

En el Golfo de California se han implementado dos categorías de protección de arrecifes que limitan, regulan o prohíben las actividades de pesca: las áreas marinas protegidas (AMPs) establecidas por la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) y los Refugios Pesqueros, implementadas por la Secretaría de Agricultura y Ganadería, Pesca y Acuacultura (SAGARPA). Aunque desde hace más de 20 años se han implementado AMPs en México, los primeros refugios pesqueros se implementaron en 2012 en Baja California Sur (7), dónde 13 comunidades pesqueras de la región seleccionaron 11 sitios para constituir estos primero refugios (8). Pero, ¿existen diferencias en la biomasa de peces de estos arrecifes con tan sólo tres años de protección y los arrecifes de AMPs protegidos por varios años u otros arrecifes sin regulación (sin protección)?

Usando información generada a través del programa de Monitoreo Ecológico del Programa Marino del Golfo de California en 2013 y 2014, analizamos datos de cuatro especies de peces de importancia comercial en los arrecifes rocosos desde la región de Loreto, en el Golfo central, hasta Cabo San Lucas en la parte sur de la Península de Baja California. Se censaron 60 arrecifes separados en cuatro categorías como indicador del grado de pesca al que están sujetos: Áreas Marinas Protegidas (AMP), Refugios Pesqueros, Sin Protección y Cabo Pulmo. El análisis incluye a Cabo Pulmo fuera de la categoría de AMP debido a que no se ha pescado ahí por más de 20 años, mientras que los arrecifes dentro de las AMPs se siguen pescando (4). Las especies se seleccionaron por ser las más comunes, por su importancia económica y por el papel que desempeñan dentro de su grupo trófico: la cabrilla sardinera (Mycteroperca rosácea), un depredador tope; el bacoco (Haemulon sexfasciatum) especie carnívora; el cardenal (Paranthias colonus) el zooplanctívoro más abundante; y el pez perico (Scarus ghobban), especie herbívora.

Principales hallazgos

La hipótesis de que hay mayor biomasa de peces (kilos de peces por hectárea), principalmente de depredadores tope, conforme menos pesca hay, se observó en las cuatro categorías. 72% de depredadores tope se presentó en Cabo Pulmo, seguido de los refugios pesqueros con 15%, las AMPs con 14%, y por último los arrecifes sin protección con 7%. En cuanto a la biomasa de carnívoros, la más alta se observó en los arrecifes sin protección (52%), seguido de los refugios pesqueros (48%), AMPs (47%) y por último Cabo Pulmo (15%). Zooplanctívoros y Herbívoros tuvieron similares valores para las cuatro categorías.

Haciendo un análisis por arrecife dentro de cada categoría se observa que ocupan diferentes lugares en cuanto a la biomasa absoluta de cada especie. Por ejemplo, para depredadores tope, 40% de los sitios de Cabo Pulmo ocuparon un lugar en los primeros 10 arrecifes con los valores más altos, seguido por los arrecifes sin protección con 30% de los sitios, los refugios con 20% de los sitios y solamente el 10% de los arrecifes de las AMPs. En cuanto a los carnívoros, 50% de los arrecifes sin protección ocuparon un lugar en los primeros 10 arrecifes, seguido por los refugios pesqueros con 30% de los sitios, y por último Cabo Pulmo y las AMPs con 10% cada categoría.

Conclusiones

Existen especies que sirven como indicadores de buena salud de un arrecife rocoso (biomasa de depredadores tope y carnívoros) (4). En casi la mitad de los arrecifes de Cabo Pulmo se observa un porcentaje muy alto de biomasa de depredadores tope. Más interesante aún, es que varios arrecifes sin protección ocuparon los primeros lugares tanto en depredadores tope como en la biomasa de carnívoros. De los 30 arrecifes sin protección, sobresalieron: Punta Berrendo, San Carlos, Agua Verde, Los Nidos, Pardito, San Francisco Punta Norte y Salvatierra. Con excepción del último, los otros seis arrecifes se localizan alrededor de los arrecifes que están dentro de los Refugios Pesqueros.

Tener más biomasa de depredadores tope y carnívoros es un patrón deseable para la recuperación de la productividad y función de un arrecife. Para los arrecifes donde los herbívoros y zooplanctívoros son más abundantes, es necesario seguir monitoreando y evaluar la efectividad de las herramientas de manejo y hacer ajustes si no se ven cambios en la biomasa de estos dos indicadores. La evaluación y el monitoreo constante es de gran importancia ya que nos permite tener una noción de la efectividad de las distintas estrategias o herramientas de manejo y conservación de los recursos naturales. Este conocimiento puede ser útil para poder replicar e incentivar el uso de este tipo de estrategias en otros arrecifes rocosos, no sólo del Golfo de California sino en otras zonas de México.

1. Pauly D, Watson R, Alder J (2005) Global trends in world fisheries impacts on marine ecosystems and food security. Philosophical Transactions of the Royal Society 360: 5–12.
2. Worm B, Barbier EB, Beaumont N, Duffy EJ, Folke C, et al. (2009) Impacts of biodiversity loss on oceans ecosystems services. Science 314: 787–790.
3. Lester SE, Halpern BS, Grorud-Colvert K, Lubchenco J, Ruttenberg BI, et al. (2009) Biological effects within no-take marine reserves: a global synthesis. Marine Ecology Progress Series 384: 33–46.
4. Aburto-Oropeza O, Erisman B, Galland GR, Mascareñas-Osorio I, Sala E, Ezcurra E, Large Recovery of Fish Biomass in a No-Take Marine Reserve. PLoS One 6, e23601.
5. DOF, 2012. PROYECTO de Norma Oficial Mexicana PROY-NOM-049-PESC-2012, Que determina el procedimiento para establecer zonas de refugio para los recursos pesqueros en aguas de jurisdicción federal de los Estados Unidos Mexicanos, publicada el 29 de octubre de 2013.
6. Aburto-Oropeza O, Ezcurra E, Moxley J, Sánchez-Rodríguez A, Mascareñas-Osorio I, Sánchez-Ortiz C, Erisman B, Ricketts T. 2015. A framework to assess the health of rocky reefs linking geomorphology, community assemblage, and fish biomass. Ecological Indicators 52: 353-361.
7. DOF, 2012. ACUERDO por el que se establece una red de zonas de refugio en aguas marinas de jurisdicción federal frente a la costa oriental del Estado de Baja California Sur, en el corredor marino de San Cosme a Punta Coyote, publicada el 16 de noviembre de 2012.
8. Sociedad de Historia Natural Niparajá. 2012. Crean pescadores y autoridades zonas de
recuperación pesquera, en: http://www.conapesca.sagarpa.gob.mx/wb/cona/pdf Consultado el 5 de julio del 2015.